El tiempo es oro. Los que hemos pasado los 25, nos damos cuenta que la vida corre más rápido de lo que pensábamos. No hay segundas oportunidades. Las que vemos como tales, no son más que una ficción necesaria, para poder seguir viviendo. Por más que busquemos enmendar un error, la herida queda. Servirá como lección para no volver a cometerlo. Pero, así y todo, nos damos cuenta que no hay vuelta atrás. Una peor sensación se tiene ante un bien que no se realizó. Como que nos arrepentimos más ¿No le ha pasado lamentar no haber hecho esa llamada telefónica que lo inquietaba a tiempo? ¿O no haber saludado a quien ya se fue, sobre todo si no lo vemos más?Nos hace bien tomar conciencia de la brevedad de la vida, que está hipotecada con un plazo final, que cada minuto cuenta como si fuese el último. El accidente del avión de Air France nos recuerda crudamente que en esto de las seguridades humanas, nada está comprado. Los imponderables están siempre latiendo. Y fuerte....


